8/29/2022

El peronismo de Misiones en debate. Entre nacer de nuevo o el embarazo ectópico.

Los diputados renovadores crujieron las muelas cuando los diputados del Frente de Todos pidieron ante Rovira el desagravio de Cristina Kirchner. Uno en especial ofreció una íntima resistencia: el converso presidente del Partido Justicialista de Misiones, Rafael Pereyra Pigerl. 

Nada hace descartar - de aquí en más- que la Renovación termine cerrando con el oficialismo nacional si la figura de Cristina crece en las preferencias. 

Es así. En el pasado año 2010, la Renovación misionerista se despegaba del kirchnerismo  - del FPV - a puro improperio contra la segunda candidatura de Cristina. Ocurrida la muerte repentina de Néstor Kirchner, a los cinco minutos inauguraban una comisaría en Jardín América  con su nombre.

En el presente hay amagos de querer hacer lo mismo. Algunos militantes sospechan conversaciones adelantadas y aquella vieja costumbre del kirchnerismo de "comprarlo hecho" al potencial de votos. Es sumamente lógico pensar así,  tras la incapacidad de Alberto Fernández de imponer los delegados y recursos propios en toda la trama de la administración nacional en Misiones. 

Definitivamente es el Talón de Aquiles que sufre cuesta arriba el kirchnerismo para armar una fuerza propia en la provincia.  Mil veces escribí que todo lo que viene de Nación, pasa por el molinete y se vuelve renovador. Esa ventaja NO se puede dar ni un segundo. Misiones es un caso especialísimo, por lo tanto es indispensable un diseño a medida para que el peronismo vuelva a ganar en la provincia. ¿Qué hay que hacer para que los "bochos" y estrategas nacionales comprendan este singular paradigma?




El recordatorio del llamado a la boleta corta "misionerista" es una mácula difícil de borrar para los acólitos de Rovira y compañía. Pero su altanería les hace suponer que con la frase " errores del pasado" salvan las papas. Ese modo de ser que da por hecho la estupidez generalizada del pueblo es una constante. Únicamente la Vox Dei es sagrada cuando los votan a ellos.

En la dirigencia renovadora hay una confusión de escalas. Suponer referencias traslativas, enancadas en la historia o la doctrina nacional justicialista No se compadece  con la corrupción ideológica de cambiar lealtades superiores tras el velo del misionerismo localista y minúsculo por sí mismo. Es un antojadizo darwinismo al revés, que pretende que la mojarrita se coma al tiburón. 

Develado el pecado, los renovadores suelen mirar las nubes pasajeras y exclamar: ¡lindo día ¿no?



Hoy las esperanzas de buenos cierres de la Renovación están depositadas en las quebradizas palabras laudatorias de Sergio Massa o los cultivos in vitro con "el amigo Juan Manzur". Ni bien asumió el mega ministro de economía - como es de costumbre - Herrera Ahuad salió a pescar descuidos y resquicios para pedir fondos en cualquier formato y reiterar las obsesiones exclusivistas por aduanas especiales, deudas ambientales y otros pagarés o entelequias reclamativas.

Los dirigentes renovadores tienen una aguda gimnasia para las lealtades líquidas.

En la movilización de apoyo a Cristina aparecieron la ex Vicegobernadora Sandra Giménez, Pelito Escobar y su cofradía más renovadores expertos en paracaidismo. En ellos, una huella arquetípica del ser y el NO ser.





¿O son renovadores o son peronistas?

Probablemente crean que el peronismo es un control remoto universal que sirve para todos los aparatos. Chico Novarro cantaba antiguamente: "el camaleón mama el camaleón cambia de colores según la ocasión". 

La Renovación es un instrumento biológico - político que se adapta al huésped, lo parasita. Es común que el conductor mande a armar una línea del opositor. Hoy se habla de cómo el espacio de Javier Milei es armado por injertos renovadores. O de un radical alquilado para romper al radicalismo por dentro.

Inquirir sobre la inconsistencia de estos peronistas maleables es oportuno: ¿Por qué No se afilian al Partido Renovador de la Concordia si genuflexan al liderazgo de Rovira y dejan a las otras corrientes que realicen su propio destino político? ¿Es malicia o vicio original de la hibridación del 2003?




Que la ex Vicegobernadora Sandra Gimenez haya participado de la marcha hacia el Partido Justicialista y en su discurso tuviera que surfear entre su conocida relación con Cristina Kirchner y su prosternación ante Rovira, abre signos de preguntas. 

¿Fue una enviada especial de la Renovación para sombrear el crecimiento de la candidatura de Cristina Britez? ¿Acaso es un anticipo de una presentación electoral en ciernes para negociar una boleta amigable de la Renovación con el Frente de Todos? ¿Un Caballo de Troya de la Renovación? ¿El deshielo personal luego de una monacal clausura aunque diga que No tiene que pedir permiso al conductor para existir políticamente?

Reconocer la conducción de Cristina Kirchner e inclinarse ante Rovira en simultáneo es el oxímoron construido  por los renovadores culposos. El otro elemento en juego es decir que la derecha neo liberal conservadora viene por las conquistas sociales del pueblo. 

Es medianamente cierto. La otra mitad de la verdad es que la tibieza, la especulación, el temor, fue protagonizada por la clase dirigente, que hoy quiere encaramarse sobre la reacción instintiva del pueblo como ya pasó en el 2001. Con esta sencilla maniobra veremos repetir la experiencia del "que se vayan todos" al "nos quedamos los mismos de antes". 

De hecho, los que aprobaron el pago  a los fondos buitres en el 2016  como por ejemplo la ex diputada Silvia Risko - hoy delegada del INADI - cantaba en la tarima como la reserva moral del kirchnerismo cuando toda su vida política fue en obediencia a la Renovación. (Cristina No aceptaba la extorsión de Paul Singer y otros carroñeros, y para entonces la Renovación estaba en pleno flirteo con Macri). 

Ya expliqué que la ruptura del rovirismo con el kirchnerismo devino en la retahíla "misionerista" que arrancó en el 2005 con sabor amargo que dejó la derrota con Joaquín Piña. Sostener que los políticos renovadores son aliados al kirchnerismo desde el 2003 es una aberración histórica. 

En la actualidad, Hugo Passalacqua sostiene que la confrontación es con el sistema centralista al cuál denomina expoliador. El barniz autonomista se descascara cuando la crisis nacional le llega a Misiones; cuando los votos de la derecha se multiplican cada dos años ante la fábula de que en la tierra colorada "no hay grieta". 

Otro punto. La contradicción in sine, es pensar que Misiones debe vivir con lo suyo, y que el resto del país se arregle como pueda. El cesecionismo económico que subyace, es puro egoísmo conceptual; éste se evapora cuando el gobierno de Misiones debe ir a Buenos Aires a pedir fondos que emanan de la recaudación general compartida por todas las provincias. 

Entonces la política "misionerista" se juega por plata. Da lo mismo quién esté en la Casa Rosada. 

Los jóvenes misioneros que hoy tienen 18 años deben conocer la realidad de las cosas, para que "no le metan el perro" con el fraseo de cotillón electoral y el "kirchnerismo de repente". 

Alcides Cruz


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