11/07/2022

Ya tienes lo suficiente. Cuida el negocio o te vas.




Aquellos que sospechan de que la pelea política - no personal - de Raúl "Tito" Ripoll con su hijo, el intendente, es una mentira, tal vez no dimensionen la urdimbre y los tentáculos del Poder que alcanzan y desvelan a los protagonistas. 

Se sabe como una verdad de perogrullo que para emprender una campaña política, por más austera que sea, se necesita dinero. El mínimo dinero de subsistencia para sostener una familia, es un ingreso sustancial para dejar de producir lo que cualquiera en su vida privada haría como supervivencia. "Ganaras el pan con el sudor de tu frente", frase tan milenaria como bíblica. 

Los activos financieros logrados casi nunca se ponen en juego. Aunque existe un "canuto" de reserva, nunca alcanzaría en el trayecto del trajinar por una territorialidad mal acostumbrada a recibir la dádiva. Por ello siempre hay arterias que oxigenan el corazón de la política y mantienen el sistema de inversiones empresariales a cuenta del futuro éxito electoral si se consigue. 

Llegan dineros de los lugares menos pensados. Los que aparentan ser contrincantes reciben, por un lado y por el otro los beneficios de ciertas expectativas que suelen adquirir la corporatividad de un negocio exclusivo. La plata llega por dos vías diferentes para solventar el status quo dominante en un distrito. 

Reconocible por su contínua apelación a que nada cambie; o la pugna para la adquisición del fondo de comercio que ya está maduro; o bien para poner los huevos en nuevas canastas por sí el gallinero cambia de dueño. 

Solamente una desobediencia, el enojo por la impericia, el pellizco avaricioso de vueltos o tajadas, hace que la preferencia por el que está en el liderazgo a dedo, mute hacia el desencanto; siempre prevaleció el consabido refrán de "mejor malo conocido que bueno por conocer".

En esta instancia electoral 2023, el aire trae aromas de tormenta con granizo, refucilos y tierra mojada de lágrimas para quien se equivocó demasiado ante el jefe. Cualquier jefe de comarca se revela de manera parecida, ante la ruptura de códigos transparentes en el manejo de sustancias turbias. 

La disputa en Garupá va más allá de los méritos o defectos del "pater et filius". A la discordia la siembran personajes sombríos e invisibles, pero a la vez tan reales que pueden cambiar el ecosistema de relaciones íntimas con el vil dinero. Si el funcionario formal osa modificar lo escrito sobre el agua, basta y sobra para modificar el quien es quien. El negocio debe continuar. 

Los que a la luz pública se muestra, es el borboteo de aguas pútridas. Desborda el calor hirviente y sus vapores pueden atravesar las hendijas. Unos cuántos serviles al poder real han ganado mucho dinero y se han parado para "toda la cosecha". La otra trama es la adicción a la impunidad del Protectorado sin percatarse que se acabó el tiempo de las vacas gordas. O que los financistas se han cansado de tener intermediarios y quieren manejar por sí mismos el negocio negro.

Craso error fue querer pasar de la cautela a la picardía. Es el problema del acostumbramiento al "dolce far niente" de quienes saliendo de la pobreza suelen adormilarse en el goce de la fortuna. Se caen los velos, fútiles e inútiles. En cada municipio hay capangas y mensúes. El jefe nunca cierra los ojos mientras duerme. 

Las dudas son cada vez más chicas. Hubo avances y retrocesos en la decisión de cambiar este tránsito por el soslayo de las necesidades de un pueblo ninguneado y reptante. Ya las migas no alcanzan para Garupá. Sería muy torpe continuar con los argumentos remanidos y las excusas de los que deben cuidar con celo...el negocio.  

No sabemos si el Maná divino se corta en rodajas pero de alguna manera debe caer desde el cielo una bendición inesperada. Si. Inesperada. Este pueblo recostado sobre un lago de palometas voraces ya no cree ni espera nada. 

Alcides Cruz


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